
Hace unos años, cuando aún estaba en el colegio, las vacaciones las pasaba desarrollando mi primer empleo formal. El mes de diciembre durante tres años seguidos, lejos de disfrutar "fregando" con los amigos, lo pasaba trabajando (como negro) en un almacén de juguetes.
Los primeros días de las temporadas servían para conocer a los compañeros, tanto los fijos como los demás temporales. El primer año fue el más difícil porque no conocía a nadie. Pero al regresar los dos años siguientes todo fue más fácil. Los empleados fijos eran los mismos y tenía cierta confianza con ellos, algo que me ponía en ventaja de los otros temporales. Cada temporada me servía para ir descubriendo los distintos tipos de personalidades que hay en un ambiente laboral como ese.
En ese tipo de trabajos las personas reducen su vida al ambiente laboral. Para ellos no hay nada más que el trabajo y la casa, no tienen mayor vida social, no piensan en salir a trasnochar o ir el domingo a la playa. Por esta razón, las relaciones interpersonales que desarrollan estas personas en el trabajo adquieren un gran sentido en sus vidas, algo que puede ser positivo y negativo a la vez.
Con el tiempo los demás compañeros que trabajaban fijos se convirtieron en amigos, así me di cuenta de como los malos entendidos o rumores en un nivel social afectan definitivamente el rendimiento laboral. En la tienda era común que se formaran grupos, a pesar que en apariencia fuera un solo equipo. El estar bien con los compañeros significaba un punto a favor para realizar las tareas. Mi trabajo dependía de compañeros del área de ventas donde teóricamente me desvolvía (a veces tenías que hacer trabajos de otras áreas) y también de las demás áreas como bodega.
Otro aspecto que me llamo la atención fue el trato que se da en la empresa. Para mi el gerente de operaciones era un amigo más de mi papá y yo lo veía como alguien cercano. Sin embargo, en la empresa había que hacer una distinción y tratarlo como los demás. Para los otros compañeros él era alguien lejano y que infundía respeto. En cambio, el gerente de la tienda era más cercano a los empleados, para mi era desconocido al principio y tuve que ganarme la confianza suya porque era el jefe inmediato. Toda esa relación de jefe-empleado ayudaba o desfavorecía en el trabajo.
En este tipo de empresas (tiendas o almacenes) las relaciones humanas son definitivamente, tal como lo afirman Elton Mayo en sus estudios,un factor que mejora la productividad. Como último ejemplo del caso me recuerdo el sentido que adquiría la cafetería. En este lugar se hablaba de todo y de todos, era el espacio de mayor sociabilidad, algo positivo y negativo. La empresa también daba su importancia al sitio ya que procuraban que los empleados se sintieran cómodos en ese espacio, estaba muy bien equipado y se exigía que los mismos trabajadores mantuvieran limpio y ordenado.
En lo personal creo que las ideas de Mayo son muy ciertas. Tomando en cuenta mi experiencia en este tipo de trabajo me parece que esos problemas originados a partir de la implicación de la relaciones humanas en las relaciones laborales son inevitables. Ante esto, la solución a esos problemas depende en gran medida de cada individuo, del control que tenga sobre el estrés del ambiente laboral y la tolerancia que tenga sobre factores ajenos a su persona.
1 comentario:
Lo más dificil de un trabajo no es tanto ejercerlos en sí, sino como manejar todas esas situaciones de las cuales no hay una receta previa. Las relaciones interpersonales, los chambres, los rumores, etc. Eso es el verdadero aprendizaje que se tiene :)
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