viernes, 11 de abril de 2008

Hay que fortalecer la identidad

Para muchos los productos salvadoreños no son más que potenciales productos nostálgicos. Esto se comprueba al ver como los Tratados de Libre Comercio, en particular el firmado con E.E. U.U., sirven para, principalmente, exportar comida típica. Y eso es bueno, pero ante la Globalización, ¿será suficiente esto para competir en mercados internacionales? La respuesta que creo compartirán muchos es no.

En El Salvador -y otros países de Centroamérica también-, hay muchos productos e incluso marcas que con una buena visión pueden entrar a competir en este nuevo mundo globalizado. Empresas como Pollo Campero o la panadería Santa Eduviges ya están aprovechando el mercado nostálgico en E.E. U.U. Pero hace falta comprender algo: no es el mercado nostálgico la única y más grande opción para explotar las ventajas de la Globalización. A través de la comunicación organizacional se puede iniciar este proceso.


Por medio de ella podemos fomentar la cultura, la identidad, que cada centroamericano se sienta orgulloso de sus orígenes, algo que en la actualidad no ocurre. Como muestra un botón. Hace algunos días platicaba con una amiga que viajó a Corea. Ella me comentó que en una plática con un europeo este le dijo que había visitado Centroamérica y que se acordaba de El Salvador por el Pollo Campero y que le había parecido exquisito. A mi amiga le sorprendió mucho, ella ve con indiferencia este restaurante.




Partiendo de este problema, las instituciones económicas, políticas y culturales son las que deben de dar el primer paso y adoptar los mecanismos que propicien un cambio en la sociedad.


Mi propuesta es que las instituciones busquen cumplir las demandas comunicacionales. Hay que generar información para luego generar conocimiento. Aplicando esto a la identidad es necesario que las instituciones hagan circular información de nuestro país, conozcamos la historia. Luego es importante adoptar un reconocimiento, que las personas sienten que son importantes para estas instituciones y que no se caiga en un ocultamiento del "salvadoreño", es decir, que se procure mantener la imagen del salvadoreño original, que no se le quiera imponer nuevas características.

1 comentario:

P dijo...

Estoy de acuerdo con esto, pero a la vez, hay que tener mucho cuidado con los productos culturales a exportar, puesto que ayudarán a construir nuestra identidad en otro país. Por ejemplo, se relaciona el Pollo Campero con nosotros, pero no es un producto propio del El Salvador, es Guatemalteco, pero se relaciona con nostoros. Estos elementos a la hora de comunicar, no se pueden dejar de fuera, porque una imagen no apropiada es igual de mala a no tener ninguna.

Buena entrada :D