viernes, 18 de abril de 2008

¿Adónde formamos la identidad?



Es día viernes y algunos jóvenes salvadoreños se preguntan: ¿dónde vamos a ir por la noche? Pues para algunos, sobre todo los que distinguen su identidad con unos zapatos Puma, tendrán como opción Multiplaza, La Gran vía o algún lugar de San Benito. Y el domingo en la salida familiar, ¿dónde vamos a salir? Pues claro, dos opciones son las mismas: Multiplaza, La Gran Vía y podemos agregar Galerías. A bueno, y si el espíritu patriótico está presente se pude ir a "Los Planes" (de Renderos) a comer pupusas o a los Tipicos Margot por aquello de lo higiénico.

Ese es el pensamiento -y por tanto, parte de lo que da identidad- de los jóvenes de El Salvador en este tiempo. Es más, no hay que negarlo, todos en algún momento pensamos así y/o tenemos amigos de este tipo. Pero algo hay que dejar claro: la culpa de ese pensamiento no es exclusiva de nosotros los jóvenes. La responsabilidad está más allá de nosotros. Somos actores sociales de este nuevo mundo creado por la Globalización.


Nuestra identidad se ha perdido. Quién se atreve a andar con una camiseta teñida con añil en vez de una camiseta de $20 o más cuando salimos con los amigos. La verdad muy pocos, y los que se atreven son tildados de bohemios o seres extraños que no están en sintonía con los demás. Pues habría que entender que esas camisetas son más originales que las otras. Pero más importante que ponerse una u otra camiseta sería reafirmar nuestra identidad. Y una forma de hacerlo es conocer nuestra historia para luego transmitirla a este nuevo mundo creado por la Globalización.

En la actualidad, el país -o más bien el gobierno- se ha propuesto impulsar a El Salvador como destino turístico. Pero como hacer que los turistas distingan El Salvador de otros países que le pueden ofrecer lo mismo -o mejores cosas-. La respuesta está en algo que ya mencionaba: con historia. Con los hechos que nos hicieron nación hace 187 años, con los resultados que esto ha tenido, las represiones a los indígenas en 1932, con la guerra civil, en fin con todos esos hechos que han configurado nuestra identidad, el carácter del salvadoreño. Todo esto es lo que nos puede distinguir de este nuevo mundo creado por la Globalización.

Me llamó la atención que cuando buscaba información en google para esta publicación encontré un blog de La Prensa Gráfica con opciones turísticas. Pero eran opciones totalmente triadas. Si se va a vender al país como destino turístico hay que venderlo entero, no solo el lado bonito. Las pupusas, las playas de olas para pácticar surf, las montañas de Chalatenango, etcétera, son solo una parte de El Salvador. Sería importante incorporar destinos que presenten esa historia de la que hablo. Porque no presentar las zonas de Morazán, el museo de Perquín, ahí sí hay historia.

Desde la comunicación organizacional se pueden gestionar campañas para fortalecer este punto de nuestra identidad. Primero, desde lo local; y luego en el exterior. Hay que tener en cuenta que la historia nos forma en nuestra identidad, la que nos hará distintos en este nuevo mundo creado por la Globalización.

1 comentario:

P dijo...

Tienes razón que para variar se esta maquillando a El Salvador. Y es una lástima porque, si te lo planteo desde un punto de vista frio y mercantilista, la "vida sufrida" de los salvadoreños y como, a pesar de esto, ha logrado no autodestruirse, es un excelente punto de venta. Digo yo.

Y para mi, el chiste de comer pupusas es precisamente comerlas de la vieja de higiene dudosa, hechas en aquella plancha que no ha sido limpiada nunca desde que se empezó a usar. Es como comer mango, no tiene gracia hacer gajos del mango y comerlo en casa. Sino del carretón de en frente de la U.