viernes, 25 de abril de 2008

Cómo ha cambiado El Salvador

Escuchando la clase de Comunicación y Organización me cuestionaba acerca de cómo ha cambiado mi país, El Salvador, en los 20 años que tengo de vida. San Salvador se ha modernizado increíblemente. Cuando cursaba primer grado, en 1995, nunca me imaginé que un par de años más tarde las calles de la ciudad estuvieran llenas de pasos a desniveles, que una década más tarde existieran centros comerciales parecidos a los de ciudades como Miami, y que algunas marcas fueran a desaparecer del mercado.


Tal como dijo Roxana Martel, en la clase de Comunicación y Organización que ella imparte, “la región centroamericana ha enfrentado el proceso de Modernización de buena manera, pero no ha existido una Modernidad que, como base filosófica, respalde con ideas y convicciones el proceso de Modernizar el Estado”. Esto ha repercutido tanto en las instituciones públicas como en el sector privado de nuestro país.

Los cambios que el Estado como tal ha realizado son un tanto superficiales. Un ejemplo son las instituciones gubernamentales. Estas han enfrentado procesos de descentralización con el fin de eliminar la burocracia de sus oficinas. Pero cuando el ciudadano común visita alguna de estas instituciones es evidente la carencia de políticas que busquen mejorar la comunicación organizacional para ofrecer un servicio más eficiente.

En el campo económico la falta de Modernidad crea situaciones más complejas. En las empresas nacionales ha faltado esa visión que busque un desarrollo real y no solo cumpla con el proceso de Modernización exclusivamente para mantenerse en el mercado, sin mayor ambición. Nuestras empresas son muy parecidas a nuestro Estado, trazan sus objetivos a corto plazo nada más, no hay un pensamiento que se proponga objetivos grandes, a largo plazo.



Como resultado de esta falta de visión en el campo económico muchas empresas han desaparecido o han sido absorbidas por otras. Recuerdo que hace unos diez años la mayoría de bancos eran nacionales, aún existían Bancasa, Banco Atlacatl, Banco de Comercio (ahora Scotiabank), Banco Salvadoreño (ahora HSBC), entre otros. El Café Listo, tan representativo de El Salvador, todavía no se había fusionado con Nestlé.

El Salvador y el resto de países centroamericanos están marcados, tal como lo explicaba Roxana Martel, por un proceso de Modernización sin ideas de Modernidad. En nuestro país se construyen grandes centros comerciales, pero no se les facilita a las personas empleos con remuneraciones dignas para gastar en esos lugares, no se construyen tampoco empresas sólidas capaces de competir en el mercado mundial.

En conclusión, hace falta fundamentar con ideas innovadoras la modernización. Adoptar la tecnología no es suficiente, hay que saber cómo ocuparla y, más importante aún, saber para qué se va ha ocupar.

1 comentario:

P dijo...

Es muy cierto lo que dices, la modernidad es un estado mental, una cuestión de actitud. Porque de nada sirve que tengamos carreteras, y paso a desniveles, y chorrocientos mil centros comerciales, si al final seguimos teniendo el comportamiento que tenemos.